La Constitución Mexicana: Una Constitución
manoseada y ultrajada
El manoseo del que ha sido objeto nuestra Constitución
mexicana con las innumerables reformas la han vuelto distinta y a veces hasta
opuesta a los ideales que originalmente contemplaba. Las constantes
alteraciones que los distintos representantes del Poder Ejecutivo en
contubernio con el Poder Legislativo para hacer cambios constitucionales en
beneficio propio han propiciado que la Carta Magna sufriera modificaciones
significativas que contravienen la voluntad del pueblo mexicano.
Estas reformas del Estado violentan los principios
genuinos consagrados en la Constitución, específicamente, los artículos 39 y
136 de nuestra Carta Magna. El artículo 39 que establece que la soberanía nacional
reside originalmente en el pueblo y que es éste el que tiene la potestad de
alterar o modificar la forma de su gobierno, no obstante, las alteraciones hechas
a nuestra Constitución no han provenido directamente del pueblo como titular de
esta facultad y tampoco se han limitado a modificar solo en materia de <la
forma de gobierno> como lo contempla el precepto, sino que se han trastocado
otras cuestiones constitucionales.
Asimismo, el artículo 136 que establece la
inviolabilidad de la Constitución, nos advierte que la Carta Magna no perderá su
fuerza y vigor aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. En este
sentido, podemos deducir que “rebelión” es también cualquier acto de gobierno
que atente contra la esencialidad de la misma Constitución y que contravenga la
voluntad mayoritaria del pueblo mexicano, es decir, la serie de modificaciones
que se le ha impuesto a la Constitución mexicana da cuenta sobre la
vulnerabilidad de nuestra Ley Suprema pues puede ser manoseada y ultrajada con
facilidad por gobernantes cretinos que se dicen representantes de la nación.
En conclusión, las reformas y
modificaciones a la Constitución solo podrían derivarse de la voluntad del
pueblo mexicano como titular de la soberanía nacional y no a través de órganos
representativos, sin embargo, es una realidad que hoy en día se bombardea a la
Carta Magna con reformas ilegitimas que atentan contra su espíritu y esencia.
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